¡Ojo! Temporada de piojos


Pediatras y padres de familia tenemos que estar muy atentos.



La convivencia entre el hombre y los piojos data de tiempos bíblicos e incluso se describe en papiros egipcios. De las tres especies de piojos, Pediculus capitis es la que comúnmente invade la cabeza humana.

Los piojos solían relacionarse con los bajos estratos sociales y hábitos higiénicos poco rigurosos, pero en los últimos años se ha comprobado que pueden presentarse en cualquier sector socioeconómico, sin distinción de raza, edad o sexo.

Tampoco se limita a las malas condiciones de higiene, aunque sí se favorece cuando el cabello humano es aseado con poca frecuencia. Lo que parece ser un factor más determinante para la infestación, es el clima, siendo las estaciones primavera y verano las ideales para la reproducción.

De acuerdo con el ciclo vital de estos insectos, la forma larvaria o de huevecillo –liendre–, es colocado por la hembra en el largo del pelo; tiene aspecto ovoide, transparente y minúsculo. Las formas adultas se alimentan de la piel cabelluda, la muerden y succionan la sangre, produciendo en el humano la sensación de comezón.

La mayor parte de las veces se localizan en la nuca y detrás de orejas, pero pueden alojarse en toda la cabeza y encontrarse también en forma de liendre a lo largo del cabello.

Se calcula que de cada 10 liendres, 9 son hembras, y cada una deposita 10 huevos por día, durante 3 a 4 semanas, ya que el piojo vive de 30 a 40 días.

La transmisión es por contacto, ya que estos insectos no vuelan ni brincan.
Por esta razón el contagio se ve favorecido durante los ciclos escolares, sobre todo al inicio de ellos. También al realizar actividades grupales como juegos en la arena –se favorece la incubación de huevecillos– y deportes en los que se utilizan las mismas toallas o accesorios usados en la cabeza.

Los niños frecuentemente juegan en grupo y comparten accesorios como peines, bufandas, gorros o audífonos, lo que ayuda a la propagación del parásito.

En los últimos años la incidencia ha aumentado y se han vuelto un verdadero problema en las escuelas, al grado de que existen clínicas especializadas en la erradicación del parasito.

Aunque es muy común, sobre todo en la infancia, esta parasitosis ha causado controversias en su manejo. Existen cientos de remedios caseros: aplicación de insecticidas, alcohol, vinagre, etc. Los tratamientos tópicos actuales recomendados incluyen jabones y shampoos para eliminar y prevenir al parasito.

El tratamiento más eficaz y definitivo es por la vía oral, con un medicamento antiparasitario específico que debe ser manejado por el médico debido a la toxicidad de la sustancia.

Acércate a tu pediatra para que te oriente en el manejo y la prevención de este problema de salud por el bienestar de tus pequeños.