El estreñimiento: ¿un problema infantil?


Es un problema más frecuente en infantes que en adultos.


Como persona adulta seguramente habrás sufrido en mayor o menor medida de estreñimiento, ese estado en el que la eliminación de las heces se vuelve una tarea difícil y sobre todo poco común.

Este malestar es sumamente común y afecta a millones de personas en el mundo, sobre todo causado por una mala alimentación o hábitos sedentarios. Sin embargo, lo sorprendente es que es aún más frecuente en los infantes, por más sorprendente que esto parezca.

En los infantes el estreñimiento se vuelve más molesto pues cuando se tienen evacuaciones dolorosas los niños crean una aversión a “ir al baño” haciendo aún más difíciles y dolorosas las evacuaciones futuras cuando ya es imposible “aguantarse”. De esta manera se crea un círculo vicioso que puede ser difícil de romperse.

Existen sobre todo tres etapas donde los niños y niñas son más propensos a sufrir estreñimiento. La primera es cuando los infantes comienzan a ingerir alimentos (sobre todo sólidos) durante su primer año de vida. El sistema digestivo del niño no está acostumbrado y eso hace más difícil el proceso de evacuación.

La segunda es la etapa en la que se deja el pañal y empiezan a aprender a ir al baño por su cuenta. Aquí es cuando se tiene plena conciencia del acto y muchas veces al niño le puede parecer doloroso, tedioso o le puede dar miedo, lo cual hace que se presente la constipación pues el niño evita ir al baño.

Y la tercera etapa es durante el inicio de su vida escolar, pues debido a pena, miedo o vergüenza, el infante puede rehusarse a ir l baño de la escuela, por lo cual cuando se presenta una evacuación puede ser dolorosa.

Si tus hijos evacúan menos de cuatro veces a la semana es recomendable llevarlo con un médico para una revisión, pues podría estar presentando este problema.

Para evitar en la mayor medida posible el estreñimiento en los infantes es necesario darles una buena alimentación con base en frutas, verduras y cereales, pues son alimentos que contienen mucha fibra, así como bastantes líquidos, especialmente agua.

De igual manera se debe trabajar la parte psicológica y emocional, pues cuando el problema inicia por cuestiones como la pena o el miedo debe hablarse el tema con el infante y apoyarlo. Se debe enseñar que ir al baño no es algo malo, sino todo lo contrario.