Ronquidos infantiles, un problema que esconde otros más


No solo es una cuestión de incomodidad.


Cuando se piensa en ronquidos, usualmente se hace relacionándolo con adultos, sobre todo con aquellos que tienen sobrepeso, y lo incómodo y molesto que este puede llegar a resultar para las personas cercanas, como la pareja. Sin embargo, existe el ronquido infantil, que aunque no es tan común puede ser un indicio de que algo está mal en la salud del infante.

El ronquido, que no es otra cosa que una respiración forzada y ruidosa al dormir es causada por que las vías aéreas respiratorias se tapan u obstruyen.

Cuando los niños roncan, suele decirse y pensarse que es una cuestión hereditaria pues “lo hace como su papá”, sin embargo, esta idea no es cierta. Si un niño ronca es porque tiene un problema, por lo general respiratorio, el cual se puede tratar y resolverse.

Los ronquidos infantiles son mucho más comunes entre los 5 y los 12 años, pues en esta etapa el sistema inmunológico no ha terminado de madurar y los niños están expuestos a diversas y muchas bacterias y virus, lo que puede derivar en diversas enfermedades que causan el ronquido.

Algunas de estas enfermedades pueden ser la hipertrofia de amígdalas, es decir, el desarrollo del tejido linfoide por lo cual el espacio para la salida del aire se reduce creando los sonidos a los que llamamos roncar. También se puede presentar la rinitis alérgica, la cual desarrolla procesos inflamatorios crónicos que bloquean las vías.

La obesidad, al igual que en los adultos, puede ser otro factor para que el ronquido se presente solo que en este caso las vías aéreas afectadas son las inferiores, pues debido al peso del tejido blanco y flexión del cuello aplastan la tráquea, bloqueando el paso del aire.

Como en la mayoría de los problemas respiratorios, los ronquidos pueden derivar en una mala oxigenación del cerebro debido al poco aire que entra en el cuerpo, además, puede provocar que el corazón y los pulmones trabajen más de lo normal. Esto a mediano y largo plazo puede generar una hipertensión pulmonar y el deterioro de las funciones del corazón.

Si un hijo ronca no hay que restarle importancia, ni verlo como algo heredado de su padre. Se le tiene que dar la seriedad debida y  consultar a un pediatra que pueda dar un diagnóstico acertado, no para detener los ronquidos, sino para aliviar y tratar el problema de salud que origina los ronquidos.