El bullying infantil, una amenaza que puede ser letal


Es responsabilidad de todos detener los abusos.


El bullying es el hostigamiento recurrente que sufren muchas personas que usualmente se presenta en las escuelas –en todos los niveles- y que va desde simples burlas o insultos, hasta humillaciones y agresiones físicas. Este problema que de alguna manera siempre ha existido ha tomado más relevancia en los últimos tiempos gracias al auge de las redes sociales, pues de la mano de estas, las agresiones y humillaciones se magnifican.

Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar internacional en bullying dentro de la educación básica.  Este estudio reveló que el 40% de los estudiantes ha sido víctima de acoso; 25% ha recibido insultos y amenazas y el 17% ha sido golpeado. En general, un 44% declaró haber sufrido algún tipo de violencia, ya sea verba, psicológica, física o en redes sociales.

Eso no es lo más grave del asunto, sino las consecuencias del bullying en los niños y adolescentes mexicanos: el 60% de suicidios en niños en México es debido al bullying. Esto según Silvana Guachero Castaño, presidenta de los Congresos Internacionales sobre Mobbing y Bullying.

La niñez y sobre todo la adolescencia son etapas en las que las personas pasan por momentos muy complicados y su autoestima se puede ver seriamente comprometida. El bullying, además de hacer mella en esta, puede ser un detonador de acciones fatales, causar graves daños a la salud tanto física como mental del infante o al menos derivar de perdida de clases, lo cual a su vez puede generar más problemas.

Es por lo anterior que la tarea de todo padre y madre es mantener siempre una relación de confianza con los hijos para que se genere una comunicación eficaz entre ellos y así saber cuando una situación así comienza a presentarse.

De igual manera es imperativo que los padres ayuden a reforzar la confianza, seguridad y autoestima del pequeño. Es importante hacerle ver sus fortalezas y sus “cosas buenas”, pero es más importante que sus “defectos” o imperfecciones son normales y que no lo hacen una persona que valga menos, al contrario, son cosas que lo hacen único o única y que son parte de su personalidad. Al final del día, los acosadores hostigarán de igual manera a un niño “flaquito” que  aun “gordito”, a un “alto” que a un “bajito”. Eso es lo que los padres deben procurar que sus hijos tengan claro.

Además del apoyo emocional a los hijos, es importante que cuando el hostigamiento pase a niveles más graves, se remita a las autoridades competentes, ya sea un maestro, directivos de la escuela, padres del menor hostigador o incluso autoridades penales –cuando así lo amerite– para poner un alto a esas situaciones y mantener intacta la integridad física y emocional de los hijos.

El bullying ha existido por mucho tiempo, muchos de nosotros seguramente lo sufrimos en menor o mayor medida, sin embargo depende de nosotros y de la educación que le demos a nuestros hijos –tanto enseñar a defenderse de una manera inteligente como enseñar a no hostigar a otros– que este quede en el pasado.