El tabaquismo, un problema que daña a los niños


De manera directa o indirecta es un problema que deja daños a los pequeños.


Seamos fumadores o no, todos tenemos clara la idea de que fumar trae grandes consecuencias negativas para la salud. Las diversas instituciones de salud alrededor del mundo hacen de manera constante campañas para inhibir este dañino hábito, sin embargo, los resultados no parecen ser los deseados, al contrario, los fumadores son más y la edad en la que inician también se ha reducido.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay casi 1,000 millones de hombres fumadores y 250 millones de mujeres con este hábito. Lo más preocupante es que se estima que diariamente entre 82,000 y 99,000 jóvenes inician a fumar, muchos de los cuales no llegan ni siquiera a los 10 años de edad. Según proyecciones que se han realizado, se estima que la cifra total de fumadores será de 1,600 millones de fumadores en el mundo en los próximos 25 años.

Los infantes sufren daños que son poco evidentes, pues son causados por fumadores indirectamente, desde el simple hecho de destinar recursos a la compra de cigarros por parte de los padres antes de proveer alimentos suficientes y nutritivos hasta los casos en los que los pequeños son utilizados para trabajar en los campos de tabaco.
   
Existen otros daños causados de manera más directa cuando los infantes son fumadores pasivos, pues según una encuesta realizada en escuelas de 137 países indica que el 46.8% de los niños que nunca han fumado están expuesto al humo del cigarro en su propia casa.

Como es sabido, el respirar el humo del tabaco de otros fumadores es incluso más nocivo que fumarse directamente un cigarro. El humo del tabaco puede lastimar seriamente los pulmones de los infantes y evitar el sano desarrollo de estos, puede incluso desarrollar asma, una enfermedad que puede ser fatal, además de ser muy cara en su tratamiento.

Es por eso que se recomienda que los adultos fumadores lo hagan en zonas alejadas de los niños, de preferencia fuera de la casa o de lugares cerrados que los pequeños frecuenten. Si esto es algo difícil de hacer, se recomienda instalar extractores de humo o humidificadores  para que se mantenga un aire lo más limpio que se pueda.

De igual manera se recomienda siempre estar al pendiente de los menores, sobre todo cuando comienzan su adolescencia, pues en esta edad es cuando la mayoría prueba el cigarro por primera vez y muchos lo hacen un hábito. Como padres, tutores o pediatras es imprescindible dar a los menores la orientación debida así como información completa sobre los daños del tabaquismo para que no se enganchen en este hábito dañino.