El uso excesivo de videojuegos: un peligro para la salud

Aunque tienen sus ventajas, hay que cuidar su uso excesivo.


El desarrollo de la tecnología en la época actual ha hecho que los menores de edad y sobre todo los infantes tengan bastante desarrolladas las habilidad para manipular gadgets de todo tipo, desde un smartphone hasta complejos videojuegos que requieren de una manipulación mucho más completa de controles.

Lo anterior sirve para estimular la mente de los infantes, sirve también para desarrollar habilidades motoras y cognitivas así como reflejos, sin embargo, como todo en la vida, en el uso de videojuegos y gadgets puede ser nocivo para la salud y el desarrollo ideal de los pequeños.

 Según especialistas, uno de los principales riesgos del uso excesivo de videojuegos es la creación de un hábito que a su vez se convierta en una adicción; como toda adicción esta hará que se dejen de realizar otras actividades o se les reste importancia. Algunas de las actividades más importantes que pudieran perder foco para el infante es el ejercicio físico, desde simplemente correr o jugar con otros niños de su edad, hasta realizar deportes de manera más regulada como fútbol, basquetbol o algún otro que contribuyen a su crecimiento físico y al desarrollo de capacidades sociales.

Al reducirse la actividad física de los infantes, el riesgo de sufrir obesidad –y todos los problemas que esta enfermedad conlleva– se incrementa demasiado. De igual manera, el completo y sano desarrollo físico se puede ver comprometido.

Otro problema derivado de la adicción a los videojuegos, pero igual de importante, es la desatención de la vida académica y escolar. Cuando los infantes solo están enfocados en sus videojuegos descuidarán sus clases, aquí además del problema obvio que significa no cumplir con sus deberes, hay que poner énfasis en que el tiempo de vida que se está dedicando para aprender está pasando de largo, lo cual aunque a final termine cumpliendo con tareas y pasando de año el conocimiento adquirido no será el mismo que si se hubiera puesto la atención requerida.

De igual manera, los videojuegos en exceso pueden perjudicar los hábitos de sueño de los infantes, haciendo que sea difícil para estos lograr conciliar el sueño de manera rápida y efectiva. Asimismo, cuando ya se logró conciliar el sueño, el descanso puede no ser el adecuado debido a las funciones alteradas del cerebro derivadas de pasar demasiado tiempo frente a los videojuegos.

Lejos quedaron atrás las épocas en las que se condenaba completamente a los videojuegos, actualmente se les atribuyen muy buenas características que pueden ayudar a un desarrollo más sano, sin embargo, todo en exceso es dañino y hay que encontrar el balance justo entre el uso de estos y la realización de otro tipo de actividades en los infantes. Los videojuegos son una distracción y un entretenimiento, no una niñera, un padre o una profesora.