La obesidad infantil sigue en aumento


Si no queremos tener una sociedad obesa, tenemos que comenzar con los pequeños y pequeñas.

México, como seguramente sabrás, ocupa el nada honroso primer lugar en el mundo en cuanto a obesidad infantil se refiere, sí, le “ganamos” a Estados Unidos, y  segundo en obesidad en el adulto, igual de preocupante.

Las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas mediante la Organización Mundial de la Salud muestran una incidencia mayor en la etapa escolar, es decir entre los 6 y los 12 años, y según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de México la prevalencia entre adolescentes de 12 a 19 años es del 33%, es decir, uno de cada 3.

Aunque pudiéramos pensar que la obesidad es un problema de “grandes”, la verdad es que se desarrolla desde los primeros días de vida, y según algunos de los expertos desde el periodo de la gestación.

Los hábitos alimenticios son la causa de este problema de salud: Por un lado, dietas con excesivas cantidades de azúcares refinados, alto contenido en carbohidratos y grasas saturadas, como pueden ser los refrescos, preparación de alimentos fritos, o dulces. De igual manera, las dietas pobres en fibra, frutas y verduras, agua natural, escasa frecuencia en la preparación de los platillos horneados o hervidos también contribuye a la obesidad.

Aunado a ello, la falta de ejercicio o actividades físicas al aire libre, en gran medida por la inseguridad en las calles, contribuyen a esto.

Las consecuencias y síntomas son claros a simple vista, sin embargo, en ocasiones no es percibida por los adultos que educamos y alimentamos a estos pequeños. La manera más utilizada por los especialistas de la salud es la medición de la IMC o índice de masa corporal, que es una cifra obtenida tomando en cuenta el peso y talla del pequeño o pequeña.

Existen muchos datos clínicos acerca de los pequeños y pequeñas que un pediatra debe dar a conocer a los padres, por lo que es importante acercarse a ellos y pedir orientación médica y nutricional.

Recordemos que la obesidad es solo el detonante de muchas otras enfermedades como la diabetes en varias de sus tipos, hipertensión, hipercolesterolemia; estas condiciones pueden presentarse por separado, o juntas, formando el síndrome metabólico, síndrome que se ha mencionado mucho en los últimos años, y desgraciadamente lo escucharemos cada vez con más frecuencia.

Está en nuestras manos iniciar, orientar o modificar el tipo de dieta que consumen nuestros niños y niñas para conducirlos a una vida más sana, es ahora cuando los pequeños deben adquirir mejores hábitos nutricionales para que los apliquen en la escuela, la casa y por supuesto, en la vida futura.